martes, marzo 07, 2006

La sal de la vida (con huevos)


A pesar de los soliloquios, que son gran parte de mi forma de ser, he construido un idioma donde nacer, crecer y morir en tan solo unos segundos. A cada instante. Es tan facil como saber recuperar de la memoria a uno mismo. Recordando que ha cada muerte le precede un nacimiento. Por grande que parezca la muerte y por pequeño que parezca el nacimiento.
Al fin y al cabo vida solo hay una, igual que madre. Asi que mejor será que aprendamos a cuidar de las dos. Ambas siempre cocinaron los mejores platos.

VIVA LA TORTILLA DE PATATA, joder.

1 comentario:

A MARTE dijo...

Síííííííí!!!!!....quiero TORTILLA DE PATATA.
por cierto, tenemos una pendiente (o muchas)...
TAMR